lunes, 2 de agosto de 2010

bon dj

Como muchas de los grandes descubrimientos de la humanidad, la última investigación llevada a cabo por nuestra escuela, la Escuela Pantofenómica de Avellaneda (EPA), empezó por una casualidad: mientras uno de nuestros colegas transportaba importantes datos acerca de nuestros avances sobre el eslabón perdido en la cadena alimenticia del oso hormiguero en el colectivo 129, notó un comportamiento particular en uno de los sujetos a bordo. Sentado en uno de los asientos traseros, este sujeto viajaba reproduciendo una increíble variedad de canciones desde su teléfono celular en un alto volumen. Como todo verdadero hombre de ciencia, nuestro colega tomó su cuadernillo de campo e inmediatamente apuntó las características básicas del sujeto ante la fuerte sospecha de que estaba frente a una nueva especie. La investigación que prosiguió le dio la razón.
Conmocionados por estar ante la posibilidad de tan enorme descubrimiento, pusimos a todos los profesionales de la EPA a trabajar en el campo empírico. Con tres hombres en el campo, la tarea fue igualmente ardua. Como no sabíamos de qué estábamos hablando, el primer paso fue darles un nombre: los Bon-DJ* . Contando con un amplio presupuesto de veinte pesos, podíamos realizar los suficientes viajes en colectivo para cruzarnos con al menos nueve o diez de estos especímenes por día.
Pasaban las primeras semanas de investigación y no lográbamos descifrar por qué esta nueva especie tenía este curioso hábito que implicaba la molestia de los seres tanto humanos como no humanos presentes en el transporte público. Para dar cuenta de ello, y dado que la EPA no cuenta con ningún manual de ética profesional (ni de cualquier tipo de ética), procedimos a aplicar nuestro método por excelencia: la molestia inducida.
Este método, aplicado por primera vez en una investigación sobre los dinosaurios vivos (basado en los aportes de la investigadora Susan G.I. Menes), consiste en la posibilidad del investigador de molestar al objeto de estudio de la manera que sea necesaria. En este caso, la acción llevada a cabo fue el hurto del artefacto reproductor de música de los Bon-DJ para observar su reacción. Sin embargo, cuando observamos que cuando se les arrebataba su reproductor estos especímenes morían, decidimos abortar este método y llevar los cadáveres a nuestro laboratorio para realizar una disección.
Al abrir sus cuerpos, simultáneamente se nos abrió el camino para la explicación definitiva sobre este comportamiento. Estos seres poseen un sistema de alimentación nunca antes visto, al que denominamos “sónico-alimentación sinética”. La sónico-alimentación sinética consiste en un tipo de alimentación que transforma las ondas sonoras musicales en nutrientes esenciales, siempre y cuando el cuerpo se halle en movimiento.
Actualmente estamos centrando nuestros esfuerzos en suministrar estos conocimientos al Estado Nacional para impulsar la creación de nuevas líneas de colectivo exclusivas para los Bon-DJ, pues son una especie en expansión y en la brevedad los colectivos regulares estarán colmados por estos si no se impulsa una política preventiva. Mientras tanto estamos estudiando por qué el uso de auriculares no satisface sus necesidades y por qué nunca escuchan la música que a uno le gustaría escuchar.

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*N. del Autor: El término deriva de la conjunción del sinónimo vulgar de colectivo, “bondi”, con el empleo de DJ. Su pronunciación sería “bondishei”

lunes, 28 de junio de 2010

cold

Arrastrabas una sensación extraña desde que te habías levantado de la cama. Si siempre estabas atento a todo, ese día ni un solo detalle se te escapaba; pero percibirlos no te calmaba. Sentías como si alguien te estuviera respirando constantemente en la nuca, una fría brisa, que al mismo tiempo que te afinaba los sentidos te producía cierta paranoia.
Mientras bajabas por Bolívar pensabas que al sentarte con tus amigos y tomar algo de café te calmarías un poco, pero cuando doblaste en Cochabamba esa respiración fría se convirtió en una caricia helada, y no dejabas de mirar a tu alrededor mientras caminabas esas tres cuadras que te separaban del bar. Apuraste el paso a la par que todos tus sentidos buscaban algo que te llamara la atención. Algún rostro, alguna actitud, algún gesto que te indique qué estaba alterando tan agitadamente tu mundo.
Miraste tu reloj y comprobaste que eran las siete menos cinco antes de cruzar de vereda. Pese a que habían pasado sólo cinco minutos desde que habías doblado en Cochabamba, estabas agotado como si la caminata hubiese sido de varias horas. Sin embargo, tus sentidos seguían afilados y por eso te detuviste cuando viste a un tal Beltrán en la ventanilla de un Ford negro.
La primera bala te impactó en el medio de las cejas, tu cuerpo se desplomaba mientras el resto de los disparos te impactaban. Mientras la sangre enturbecía aún más el agua de la zanja, esa histérica brisa que sentiste todo el día en tu nuca se extendía por todo tu ser.

miércoles, 19 de mayo de 2010

carta

“Yo soy Mario. Si te hacés el loco te mato y te entierro abajo de la cama”. Con la inocencia propia de la niñez, un chico le decía esto a otro entre risas. Sin embargo, al Mario de la frase, Mario César Freiro, de ninguna manera le hubiese causado gracia este juego. Freiro, quien supo ser un buen padre y marido durante algún tiempo, hoy se encuentra prófugo por el asesinato de su esposa, la madre de sus dos primeros hijos. Pero este no fue para él su verdadero crimen. De hecho, dicho en sus propias palabras, disfrutó cada apretón en el cuello de su esposa María, sonrío mientras sus fuertes manos la apretaban ante la inútil resistencia de ella, sintió todo el poder del universo cuando esta cedía, ya sin aire y con los ojos fuera de órbita, a su impulso asesino. Yo soy José Gómez, y una carta de Mario antes de su huida me convierte en la única persona en conocer cada detalle de su historia. Desconozco si alguien alguna vez encontrará este diario, pero necesito vivir con la esperanza de que alguien lo haga para liberar la ansiedad de ser quizás el único que pueda conocer por completo las vivencias de Mario Freiro. Nunca fui muy dúctil para la redacción, así que creo que lo mejor será citar directamente la carta que recibí:

“José: No se qué pensarás de mí a esta altura y probablemente no me importe en poco tiempo. Pero sos la única persona de este barrio que considero un amigo, y esta es mi verdad. Yo amaba a María con toda mi alma, no podía imaginar mi vida sin ella. ¿Qué más podía pedir yo, un tipo que nació en una familia pobre, más que una mina que te quiera, con dos hijos que podían ir a la escuela y comer todos los días, una casa humilde pero que con esfuerzo la íbamos mejorando? Nada más viejo, nada más...Pero nunca pensé que la persona a la que tanto quería me podía tirar todo a la mierda con tanta facilidad. Todo empezó cinco meses antes, vos sabés, el tema de las escapadas...todos lo sabían, pero yo me lo negaba, no podía imaginarme que alguien por quien yo sentía tanto me forrease así. Hasta que la vi. Después de comerme cuatro meses el chamuyo de la tía de Santa Fe enferma, la vi bajarse del auto de ese viejo pelado. ¿Me cambiaba por eso nada más? ¿Porque el botón ese manejaba un Honda cero kilómetro y yo un Renault 12? Me sentí el boludo más boludo y cornudo del mundo, a partir de ese día era verle la cara y saber que atrás de esa sonrisa estaba pensando y riéndose del tarado que tenía enfrente, que nunca la llevó a comer a un buen restorán, que nunca le compró zapatos, o lo que mierda sea que ese viejo tenía y yo no. Fue un mes terrible, en donde todo lo que había sido amor se convertía en odio. No sabía qué hacer, no quería que los chicos vivieran una situación de divorcio, no quería que supiesen que su papá tenía más cuernos que un ciervo, no quería que me señalen por el barrio y digan ‘Ahí va el alce’. Llegué a la conclusión de que la única manera de superar toda mi bronca era una sola: matarla. La idea me comió la cabeza una semana, todavía me acuerdo que en siete días habré dormido cinco horas en total. Cada vez que estaba sólo con ella sentía una mezcla de adrenalina, odio y represión inexplicable, una lucha interna que parecía no tener fin. Hasta que el fin llegó solo. Fue la noche del 8 de febrero del 97. Habíamos vuelto de lo de mi vieja de buscar unas sillas que iban a ir en la parte nueva de la casa y los chicos dormían en su cuarto. Estábamos por acostarnos y ella me dijo ‘¿No me hacés unos mimos antes de dormir Lucas?’. Enseguida lo dijo y se dio cuenta de que pisó el palito sola. Claro, ni se imaginó que yo me venía maquinando hacía un mes, entonces no se la esperó cuando estallé de la bronca, me le tire encima y le tape la boca diciéndole ‘¿Así que el dolape se llama Lucas?’. Por los ojos me di cuenta lo sorprendida que estaba, pero a la vez esa mirada terminó de confirmar todo lo que me había negado a terminar de creer. El odio que sentía ahora sí era infinito, y cuando me di cuenta mi mano izquierda ya estaba apretando su cuello. Jamás pensé que iba a sentir satisfacción en este momento, pero la venganza resultó ser dulce, y a medida que su cara se iba transformando y sus ojos saliendo de órbita, se me iba dibujando una sonrisa cada vez más amplia, y sentía como todo el poder del universo estaba en mis brazos, me sentía Dios juzgando a un pecador en el purgatorio: y su destino no iba a ser el cielo. Finalmente cedió, y la adrenalina que me corría el cuerpo era infinita, todas mis extremidades me temblaban y fui corriendo a buscar mis herramientas. Levanté el piso y la enterré debajo de la cama, no por hacerlo más morboso, pero era la única manera de que sea un crimen perfecto. Y por ocho años lo fue. Con la muerte de María sentí que me reivindiqué conmigo mismo. Sentía que mi trabajo de padre había sido bueno, pero que el más chico había caído en el alcohol por no soportar la historia de abandono que inventé como coartada. Mi conciencia estaba tranquila, después de todo, su madre realmente lo había abandonado al cometer una infidelidad. Rehice mi vida conociendo a otra María, tuve otro hijo. Era feliz. Hasta que esto salió a la luz. No sé cómo no me di cuenta aquel día de que en realidad los chicos no estaban durmiendo, sino que estaban jugando a la escondida y justo cuando llegamos el más chico estaba en nuestro placar. Me di cuenta de que en realidad sí había cometido un crimen. No el de mi esposa, eso fue justicia. Pero había destruido la vida de Luisito, lo condené a vivir por siempre con el recuerdo de su padre estrangulando a su madre, lo atormenté de por vida. Ahora sí, después de ocho años, me siento un verdadero culpable. Me veo a mí mismo en él, soportando un odio infinito y sin siquiera saber por qué lo hice, ¡sin saber que en realidad fue por cuidarlo! Entiendo que haya hecho su descargo y me haya delatado, y espero que así como yo me liberé del odio con la muerte de María, el se pueda liberar luego de su confesión. ¿Si me arrepiento de haberla matado? Realmente no. Sólo me arrepiento de haber matado al alma de mi hijo. Me voy a la fuga, y lo más probable es que no me encuentren. Al menos no con vida. Ahora que sé que lo que yo hice para cuidar a mis hijos solo sirvió para que Luis me odie y se hunda en el alcohol, todo perdió sentido. Sos el dueño de mi verdad, te diría que de mi última verdad. Si me atrapan, tendrás noticias de mi, si no me atrapan...ya sabés cuál fue el final. Espero que puedas entenderme y ponerte en mi lugar.
Con toda sinceridad,
Mario”

A tres meses de recibir la carta no supe mas nada de él. No conté esto a nadie, quizás algún día lo haga, quizás no. En caso de no hacerlo, el que encuentre este diario es libre de divulgarlo, de juzgar a Mario y de juzgarme a mí por ocultarlo. Mientras tanto, como Mario, yo me siento liberado por haberlo redactado en estas páginas.

martes, 20 de abril de 2010

Bostezo

La vida tiene una finitud. Los instantes pasan de largo con la indiferencia del cruel cazador. Es un segundo en el que vivimos, siempre vivimos en un segundo, pero es tan fugaz que no logramos abarcarlo ¿Es lo que nos queda resignarnos a eso? ¿Debemos ser esclavos del reloj, permitir que con sus agujas nos torture a su libre voluntad? Alguna vez el misterioso poeta me dijo: “Corremos todo el tiempo, porque a nuestras espaldas el suelo se desmorona. Y no vamos a la velocidad que queremos, vamos a la velocidad del tic tac, y eso...eso nos desespera. Nos desespera porque es un freno irremediable para algunos; pero lo peor es para aquellos que es un empujón inevitable, que no logran acomodar el pie en una baldosa que ya tienen que saltar a la siguiente, y así van, tambaleándose, sin saber cuándo mirar para atrás y cuándo para adelante, sin tener nunca un rumbo. Pero el secreto, el verdadero secreto, está en los que entendemos que ese suelo a nuestras espaldas no siempre se cae, que nos permite cambiar la marcha, e incluso a veces sentarnos y mirar para cualquiera de las direcciones. Quizás... deba ser un poco más gráfico.”
Luego de esto, su boca se abrió inspirando aire y el resto de su cara desapareció. Pude sentir, como una suave espuma, como todo ese aire cercano me rozaba para ir hacia él. Estiró sus brazos hacia sendos costados hasta tener tendido el último músculo de sus dedos ¿Estaba pasando eso en serio? Pestañé con fuerza, y lo que siguió fue solemne: la punta de sus dedos empezaba a desdibujarse, a estirarse, a transformarse en figuras e imágenes que abarcaban todo el salón. El aire que entraba en él salía por sus extremidades transformando todo en un ambiente inigualable. Permanecí inmóvil, ¿cuánto más duraría ese espectáculo? Mientras me preguntaba qué hacer, su rostro comenzó a aparecer. Lo primero que vi fueron sus ojos, que sin ninguna inocencia ya estaban clavados en los míos; del derecho, se desprendía una lágrima, típica de quien ha bostezado profundamente. Pero esta lágrima era violeta, y para cuando saqué la vista de ella el resto de las imágenes había desaparecido y su rostro ya era el de antes. Sólo esa lágrima que rodaba por su mejilla quedaba como prueba de lo que había presenciado. Pero ¿cómo era posible? Sólo habían pasado unos veintidós segundos y quinientas treintaidós milésimas desde que él había comenzado a bostezar. Entendí que había estado ante lo más infinito de lo efímero. La eterna lágrima se había evaporado al caer al piso, ya no quedaba nada, pero su mirada seguía fija en mí. La acompañaba ahora una sonrisa, que no era de malicia. Era simplemente de burla, él no ignoraba que yo, un lunático de tiempo libre, ya no podría volver a bostezar de otra manera.

viernes, 14 de agosto de 2009

Nota a PE

Prohibido Estacionar
Sonido punk con tintes metaleros y un mensaje claro ¡No detengas tu motor!

“Nosotros entramos en un proyecto que no tiene que terminar nunca. De ahí sale Prohibido Estacionar, que es mucho más que el simple ‘cartelito’ que vemos en la calle; es la idea de ir siempre para adelante, de nunca parar con ésto”. Así se presenta Bachi, cantante y guitarrista de esta banda adolescente, que se completa con Lea en batería, Martín en guitarra y Leo en bajo y coros. Sin embargo tuvieron varios cambios hasta llegar a la formación actual.

La banda nace a mediados de 2007 cuando Bachi encuentra en Lea y Popper (primer bajista de PE) la unión y el complemento que no había conseguido en bandas anteriores. Lea tenía una casa desocupada que transformaron en su sala de ensayo y desde ese momento salieron a tocar. El primer show fue en el Salón Pueyrredón, el 21 de septiembre de 2007, y de ahí en más nunca estacionaron.

Hoy, a casi dos años de esa primera presentación y ya sin Popper en la banda, siguen avanzando. Tienen un demo de tres temas y están grabando su primer disco gracias al aporte de Martín, quien tiene montado un estudio en su casa. “Es casero, pero muy profesional”, se entusiasma Bachi.

Lo más destacable de esta banda es el proyecto en el que se embarcaron, como productores de un pequeño centro cultural de Avellaneda, La Calle Larga. Un lugar para que las bandas puedan tocar en un marco donde no se hagan negocios, que les brinda la posibilidad de mantener un espacio para difundir la cultura joven sin, como define Bachi, “la costumbre que tienen los boliches de querer hacer plata con la gente que no la tiene”. Lea profundiza y reflexiona: “Con La Calle Larga esperamos establecer ese nexo que parece haber desaparecido entre las bandas jóvenes; queremos recuperar la mística del under y que se deje de lucrar con nosotros”.
Este espíritu de unión, este impulso por armar y recuperar un circuito de comunidad entre las bandas los lleva a no discriminar estilo ni género e invitan a todas las bandas que quieran participar de este proyecto a contactarse con ellos: “Queremos transmitirle a la gente lo que sentís cuando tocás los temas, establecer una conexión. Preferimos que vengan cinco personas, que salten y que sientan de verdad lo que estamos haciendo a que vengan doscientas y se queden paradas”, confiesa Leo.


Escuchalos y conocelos un poco mas en http://www.purevolume.com/prohibidoestacionar y en www.myspace.com/prohibidoestacionar.

sábado, 11 de julio de 2009

Turbio

-¿Querés perder?- dijo El Croata. El alcohol ya abundaba en cada uno de nosotros, y la invitación a perder se alzaba como un desafío a vida o muerte; oculté mi miedo y acepté. Las leyendas sobre el balde de vino tinto o el litro de whisky que El Croata habría tomado sin sentir efectos de gran magnitud sobre sí mismo lo perfilaban como un claro ganador para la "Batalla del Fernet". Sin embargo, en un acto de piedad, El Croata dijo -Olvidate, te doy tiempo para que te prepares. Voy con el auto a comprar unas birras. Espero que para cuando vuelva no te hayas cagado.- El Irlandés y el Boliviano lo acompañaron, con un poco de miedo al conocer su adicción por la velocidad.
Apenas se fueron me encontraba charlando con El "Gordo" Alemán sobre mis pocas chances de ganar la contienda, debo reconocer que el sudor corría por mi frente; -Tranquilo- acotó El Portugés -presiento que esta va a ser una noche larga. Esperen y veremos.- Levantándose del piso y quitándose las manchas de su cara, El Peruano sin pigmentación en la piel alzó la voz diciendo -Cierren el orto. El Croata es mi amigo desde chiquitos y sabe muy bien lo que hace. Gallego creeme que cuando El Croata dice "¿Querés perder?", perdés en serio.-
Sólo una cosa me hizo volver en si, y fue una cadena de ruidos estrepitosos que vino desde afuera. El Alemán se dejó de rascar las bolas para decir alguna boludés, pero al toque lo callamos. Algo andaba mal. Los instantes siguientes se evaporaron de mi memoria, lo que recuerdo con seguridad es salir al frío de la noche y encontrarme con la cruda realidad a la vuelta de la esquina. El Alfa Romeo rojo del croata incrustado a un Peugeot 504 que se encontraba estacionado. Tres policías entraton en escena; en seguida me di cuenta que detrás de la mirada fría e inexpresiva del canoso (que resultó ser el de mayor rango) no podían existir buenas intenciones. El Irlandés volvió a su casa, nos encontrábamos con el Peruano tratando de conversar con el Croata -Patinó...aceleré pero no vi que había adoquines...patinó y choqué-. El canoso no perdió el tiempo y enseguida dejó en claro que por una módica suma el poder policial no intervendría siempre que las partes llegasen a un acuerdo; le dí por debajo todo mi dinero al Croata, pero claro, yo no tenía mucho...-Con 60 no te arreglás ni vos- sentenció el canoso. Ante la borrachera del Croata (oiga, ¿pero el no era inmune al alcohol?) lo hicieron entrar al patrullero, dejar que siguiera hablando con los ¿propietarios? del 504 era condenarlo a que generara mas problemas.
-Perú...está vibrando...apagale la calefacción...ESTÁ VIBRANDO, MANEJO ESE AUTO HACE OCHO AÑOS, APAGALO, ESTÁ VIBRANDO- nos insistía el Croata hundido ya en su delirio. No podíamos contar con él para nada. Por suerte sus familiares ya estaban en camino, pero mientras tanto debíamos manejar la situación. Me acerqué a uno de los policías. Ceballos decía su placa. -Ceballos, que hijo de puta que es ese.- empecé el diálogo
-Jeje, está bien el loco está re en pedo si no hay arreglo pasa la noche adentro esto es lo mejor-
-Bueno entonces está todo bien- acotó El Alemán
-Siii, está todo bieeeen, pero no me bajaron ni una botellita de fernetttt- evidenciaba Ceballos que no le importaba nada
Siguió cayendo gente al baile, hijos del viejo "dueño" del auto, vecinos curiosos, etc. Pero sus intervenciones quizás sean mejor contarlas mas adelante, como una historia separada.
Que canoso hijo de puta. Aprovechando el poder que seguramente no tiene sobre su mujer. De alguna manera recuperé mi dinero, no se como cuando volvimos a lo del irlandés estaba en mi bolsillo. Afortunadamente la familia del Croata pudo arreglar para que no haya problemas mayores, mientras el artífice del accidente se encontraba en su mas deplorable estado: recostado con su cabeza apollada en la ventanilla del patrullero, boquiabierto y dormido. Quizás aprovecho esos minutos de relajación porque sabía la que se le venía al día siguiente.
Por nuestra parte, volvimos a lo del Irlandés. Habremos sido víctimas de la corrupción policial, pero nosotros también los cagamos a ellos. No sólo no les dimos el agua caliente que nos pidieron que le carguemos en el termo...LES HICIMOS EL TERMO.

Chau, Ceballos un amigo.

jueves, 2 de julio de 2009

Un tipo especial

No. Definitivamente algo cambió en el N. Zaira que habíamos conocido cuando apenas comenzaba la cursada. Por esa época, principio de abril, él era un tipo alegre, en sintonía con el grupo, que día tras día se iba afianzando más de la mano del Ouija, el P4 y de quien les habla. Algún anticipo de lo que se vendría se pudo observar con la llegada de los primeros parciales...Nachito empezó a presentar rasgos de su declive..."VILMA PALMA, VILMA PALMA" vociferaba violentamente en la fotocopiadora, ante la mirada atónita de la muchedumbre que, curiosa y expectante, se había amontonado en la puerta; en esa ocasión, el P4 y yo pudimos reaccionar y calmarlo diciendo "Tranquilo, Nacho, tranquilo...es Sánchez el apellido de la profe, se te mezclaron las cosas". Evidentemente algo había cambiado, pero los primeros parciales pasaron y la paz y la armonía volvieron al cuerpo de N. Zaira. Quizás la poca brecha de tiempo entre los primeros y los segundos parciales fue lo que lo liquidó; mas tarde, atando cabos con el P4, llegamos a la conclusión de por qué en una de las clases de Psicología anteriores al parcial, el N. Zaira parecía como si no hubiera dormido por días: su adicción al alcohol. En esa oportunidad, cuando la profesora, por error, pronunció mal su apellido y su nombre, llamándolo "Iván Seira" el no solo tardó en reaccionar, sino que cuando lo hizo fue letal; su rostro y su mirada pasaron del trance absoluto a transformarse en la peor expresión de ira: "ZAIRA, ES ZAIRAAA" gritó con un tono malhumorado; la profesora pareció asustarse, pero por suerte no pasó a mayores. Los siguientes días fueron sin duda la bizagra. Dejamos de tener noticias de Nachito hasta esa noche...la noche anterior al parcial de Sociedad. Una ventana de conversación de MSN se abrió; era él.

"Ivánn Ignacio dice:
boludo esto me supera..nose que hacer..me siento el peor

rodri. dice:
que pasa nacho

Ivánn Ignacio dice:
nose maan...estoy muy nervioso...nose si irme a dormir y despertarme a la madrugada a estudiar...nose si voy a poder llevar el cbc adelante

rodri. dice:
noo pero que decis boludo si en los primeros parciales te fue bien

Ivánn Ignacio dice:
si ya se pero no lo vale...estudie durante 13 horas seguidas y me tuve que medicar para estar despierto tanto tiempo..nose que hacer estoy desesperado maan

rodri. dice:
como que te medicaste? chabon son tus estudios, es la carrera que elejiste, tomatelo con calma

Ivánn Ignacio dice:
nose que hacer rodri en serio..estoy temblando..voy a despertar a mi viejo, no doy mas

rodri. dice:
bueno fijate a ver si el te puede aconsejar, despues me contas

Ivánn Ignacio dice:
boludoo esta durmiendo y me saco cagandoo man nose que hacer...voy a ver si hay algo de alcohol...vodka o algo fuerte

rodri. dice:
noo que decis nacho rendimos en unas horas

rodri. dice:
estas ahi?

Ivánn Ignacio dice:
encontre un whiscky..añejo..14 años...seguro me va a servir...voy a tomar un poco

rodri. dice:
noooo nacho no seas boludo! son las 12 de la noche rendimos a las 9!

Ivánn Ignacio dice:
ya me tome 2 vasos pero no me hace efecto..sigo desesperado...voy a ver si me tomo unos mas y me voy a estudiar a plaza colombia..ese lugar me da suerte boludo

rodri. dice:
por que no te vas a acostar y te calmas un poco?

rodri. dice:
nacho?

rodri. dice:
nacho estas ahi?

Ivánn Ignacio dice:
me estoy durmiendo por los remedios que le robe a mi abuelo..creo que me estan haciendo mas efecto del que yo queria...pero no me puedo dormir..necesito estudiar mas..

rodri. dice:
ya fue nacho, de ultima te vas a final nadie se murio por eso

Ivánn Ignacio dice:
todavia..

rodri. dice:
nacho

rodri. dice:
nacho que estas pensando por favor

Ivánn Ignacio dice:
me voy a terminar el whisky..espero verte mañana

rodri. dice:
nacho espera

rodri. dice:
eu

rodri. dice:
eyyyy"

Preocupados, con el Ouija y el P4 nos preguntábamos qué hacer, pero, realmente, qué estaba a nuestro alcance? Solamente esperar. Y esperamos. A la mañana siguiente llegué al CBC; curiosamente, Nachito no estaba aún y es él quien suele aparecer primero. El Ouija y el P4 no tardaron en llegar, la preocupación iba en aumento. Hasta que una figura fantasmal apareció a lo lejos, una sombra del que habíamos conocido el 26 de marzo, el resabio de alguien cuya vida se veía golpeada "Pobre Nacho, el CBC no es para él" reflexionó sabiamente el Ouija. La mañana pasó, sólo lo oímos decir dos palabras "Andandhe ña" y jamás volvió a emitir sonido. Después de eso perdimos contacto, hasta el día que entragaban la nota de psicología; parecía estar tranquilo mientras la profesora explicaba que el final de la materia se rendiría el 20 de julio en la sede de Bulnes, pero sus nervios afloraron al comunicarle la profesora que "no lograba entender lo que escribió en algunas partes de su parcial" (atribuímos estos problemas de caligrafía a su fuerte influenzia alcohólica) y que por eso precisaba que le aclare algunos puntos oralmente; con las manos temblando y los ojos en blanco, Nachito Zaira trató de dar lo mejor de si y su sonrisa apareció, algo que no pasaba hac{ia semanas, al ver que la profesora volcaba un ocho en su hoja -"Bueno profesora, entonces conseguí el ocho. Promocioné!"-"No, no es un ocho. ES LA B DE BULNES! A FINAL ZAIRAAAAAA"-. "NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO" puso Nacho su grito en el cielo, y mientras corría y se tiraba de los pelos se arrojó por la ventana. Lo curioso es que jamás se encontró su cuerpo y dicen, solo dicen, que en lo profundo de las noches se puede ver en Plaza Colombia a este alma perdida con sus apuntes.